Bukowiec es un pequeño pueblo situado en las estribaciones de los Montes de Karkonosze, Baja silesia, Polonia.

Para llegar hasta aquí, tienes que hacer un pequeño desvío desde la carretera principal. Al llegar, descubriremos un lugar tranquilo, con hermosas vistas de la campiña circundante.

La primera mención de Bukowiec se remonta a la Edad Media, cuando probablemente era una aldea de caballeros.

El período de mayor esplendor que Bukowiec experimenta, es con la llegada del Conde Frederik von Reden en 1785. Fue él quien reconstruyó la casa señorial existente y creó uno de los parques mas bellos de Prusia. Debido a su posición e influencia, Bukowiec se convirtió en un importante centro de vida social y cultural. Se alojó entre otros ilustres, el poeta i novelista Johann Wolfgang von Goethe. La esposa del Conde ganó el reconocimiento por traer el templo Wang a Karpacz, un pueblo a pocos quilómetros de Bukowiec.

Después de la muerte de Frederik von Reden el pueblo declinó. Los combulsos cambios después de la Segunda Guerra Mundial completaron el proceso de degradación. Muchos edificios desaparecieron para siempre.

 

En estos últimos años, gracias a los esfuerzos de la Fundación de la Valle de Palacios y Jardines, lentamente se devuelve el  antiguo esplendor del palacio y el  parque de Bukowiec.



BUKOLIK es paz y tranquilidad.

Situado en la parte superior del pueblo de Bukowiec, hace que sea poco transitado.

¿Por qué el nombre? Bucòlic en catalán, bukolika en polaco, unidos entre si,como nuestra familia, crean BUKOLIK. Según el diccionario dice… "poema que de manera idealizada presenta los encantos de la vida capestre".

Y aquí es asi ...

Una gran área invita a romper con el ajetreo diario para relajarse y descansar. El diseño de las casas, revestidas  de madera de color negro, aluden a los refugios tradicionales de las Montañas de  Karkonosze, que encajan de forma natural en el paisaje.

Hay un estanque donde se puede poner una tumbona, leer un libro  mientras de vez en cuando, algún pez rompe el silencio saltando para atrapar algún insecto. Al otro lado del estanque, hay un bosque, donde dependiendo de la temporada se pueden encontrar bayas, frambuesas y, con suerte y buena vista, alguna seta. Los niños tienen todo el espacio y mas para descubrir, a su manera, la naturaleza que les rodea y  poder jugar a sus anchas con toda tranquilidad.

Los alrededores de Bukolik son un perfecto punto de partida para iniciar excursiones, tanto andando, en bici, o si hay nieve, con esquís!

Todo el mundo encontrará algo para si mismo.


foto: Guillem Lopez